Es inútil, le dije.
Escribir. Escribir es inútil.
Ya, me contestó.
Ya lo estaba yo pensando
el otro día.
¿Y a qué conclusión llegaste?
Pues eso. Lo que dices
tú. Que carece por completo de sentido.
Sólo que...; bueno, también poner ladrillos
es inútil.
Sirve para construir casas...,
y paredes. Paredones, también.
Quizá se trate de eso.
¿De qué?
Un oficio, joder, un
oficio. Ni más ni menos
que un oficio.
¿Como decía Pavese?
No, como Pavese no.
Como ese músico
de jazz. ¿Te acuerdas?
Freddie Green.
Llega, toca, lárgate.
Escribir. Escribir es inútil.
Ya, me contestó.
Ya lo estaba yo pensando
el otro día.
¿Y a qué conclusión llegaste?
Pues eso. Lo que dices
tú. Que carece por completo de sentido.
Sólo que...; bueno, también poner ladrillos
es inútil.
Sirve para construir casas...,
y paredes. Paredones, también.
Quizá se trate de eso.
¿De qué?
Un oficio, joder, un
oficio. Ni más ni menos
que un oficio.
¿Como decía Pavese?
No, como Pavese no.
Como ese músico
de jazz. ¿Te acuerdas?
Freddie Green.
Llega, toca, lárgate.
Roger Wolfe (Westerham, Kent, Inglaterra, 1962) reside en España desde la infancia. Poeta, narrador, ensayista, ha escrito varias novelas, como ¡Que te follen, Nostradamus!, DVD, Barcelona, 2001. o El índice de Dios, Espasa Calpe, Madrid, 1993. En Noches de blanco papel, Poesía completa (1986-2001) Huacanamo, Barcelona, 2008 se repasa su trayectoria poética.
La ilustración (Ignite) pertenece al más que interesante Robert Carter
La ilustración (Ignite) pertenece al más que interesante Robert Carter
